Las 'Anchoas fritas' del restaurante Casa Bartolo Etxea (c/Fermín Calbetón, 38. San Sebastián) es uno de los platos más solicitados cuando es la temporada de la anchoa fresca. (Foto: JM)

Las ‘Anchoas fritas’ del bar-restaurante Casa Bartolo Etxea (c/Fermín Calbetón, 38. San Sebastián) es uno de los platos más solicitados cuando es la temporada de la anchoa . (Foto: JM)

Desde abril hasta junio, es cuando se desarrolla la temporada de la anchoa del Cantábrico, la llamada ‘costera de la anchoa’, que es como la conocen los marineros.

Y es ahora cuando hay que consumirla: porque están en plena temporada, porque están frescas y porque tienen un precio razonable.

Este campaña ha sido bueno para la captura de este pequeño pescado, y la prueba es que cuando falta poco más de un mes para la finalización del plazo de capturas de la cuota, en los puertos guipuzcoanos se han desembarcado ya cerca de 5.250 toneladas de anchoa.

Probar, probar, probar, probar, probar y después volver a probar, probar, probar las anchoas de Casa Bartolo Etxea. (Foto:JM)

Probar, probar, probar y después volver a probar, probar, las anchoas de Casa Bartolo Etxea. (Foto:JM)

Las anchoas se pueden hacer de muchas maneras, más o menos sofisticadas, más o menos brillantes, pero lo mejor para apreciar su sabor y disfrutarla en su plenitud es no complicarse la vida, haciéndolas de la manera más fácil y natural posible.

Una de estas formas es friéndolas, y Maika Palomares, jefa de cocina del bar-restaurante Casa Bartolo Etxea (c/Fermín Calbetón, 38), las hace de una manera que es la de siempre pero con una pequeña diferencia.

Ingredientes:

Anchoas frescas
Guindilla
Ajo
Perejil
Vinagre
Aceite
Sal

Simplemente exquisitas las anchoas fritas del restaurante Casa Bartolo Etxea. (Foto: JM)

Simplemente exquisitas las anchoas fritas del bar-restaurante Casa Bartolo Etxea. (Foto: JM)

Elaboración:

Limpiar bien la anchoa quitándole la cabeza y las tripas (aunque este trabajo suele hacerlo ya de por sí el pescatero). Pasarlas bien por agua para eliminar los restos de sangre. Escurrirla para eliminar toda el agua posible.

Salar las anchoas.

En una sartén bien caliente poner un poco de aceite. Echar un poco de guindilla (si no se quiere que pique mucho retirarla cuando empiece a humear) y cuando el aceite esté muy caliente añadir las anchoas sin que se apelotonen.

Añadir el ajo muy picado que previamente se habrá puesto en un cuenco con aceite.
Agregar el perejil también muy picado e igualmente puesto en aceite. Darle un par de movimientos enérgicos a la sartén para que todo se integre bien.

Por último poner un poco de vinagre. Retirar y servir.

Los placeres de la vida alcanzan su mas alto nivel cuando se comparten.
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